CASA MAO


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PROYECTO

ARQ. JORGE LUIS HERNÁNDEZ SILVA / HERNÁNDEZ SILVA ARQUITECTOS

CONSTRUCCIÓN

HERNÁNDEZ SILVA ARQ. ASOC.
ARQ. JORGE LUIS HERNÁNDEZ SILVA
ING. HECTOR MENDOZA

COLABORADORES

ARQ. MAURICIO HURTADO
ARQ. ALEJANDRO APONTE GÓMEZ

UBICACIÓN

GUADALAJARA, JALISCO, MEXICO.

FECHA DE PROYECTO

2011


FECHA DE OBRA

2012-2013

ÁREA CONSTRUIDA

307.5 m2

FOTOGRAFÍA

CARLOS DÍAZ CORONA

El proyecto se sitúa en una casa de los años 30 en una colonia antigua de la ciudad de Guadalajara, la colonia Americana. Al momento de recibir tan importante encomienda sabíamos que teníamos que tener más conciencia en qué vamos a aportar a la zona y cómo se va a realizar la intervención. Para eso, había que considerar que existen dos tipos de usuario, el que habita y el que pertenece a la comunidad, que tiene una relación indirecta hacia la casa.

     

Tuvimos que hacer un análisis muy cuidadoso de lo que era la casa y lo que se tenía. En general, estaba en buen estado y sus rasgos originales eran evidentes, lo que era primordial para nuestro proyecto. Nos dimos cuenta que a pesar de algunas intervenciones la distribución se conservaba casi intacta. El proyecto trató de destacar las buenas características de la casa, rescatar aquello que se tenía en mal estado y todo lo que fuéramos a colocar nuevo que no compitiera con los viejos acentos. Nuestro reto era intervenir esta finca respetando sus cualidades espaciales; lo más importante era nunca perder el espíritu ni las características regionales.

     

La fachada exterior se mantiene íntegra, estaba en muy mal estado por lo que se repintó la ventanería en color blanco, se cambió todo el enjarre que estaba desprendiéndose, se mandaron a hacer las tejas exactamente iguales a las originales en un extraordinario acabado esmaltado a base de óxido de cobre en color verde, ubicadas sobre la barda exterior y en las cubiertas. Se decidió poner una reja lo más sutil posible, muy transparente; casi como un velo para no cambiar la fisionomía ni volumetría de la casa pero que funcionara con la encomienda de cuidar la seguridad debido al giro que ha dado la zona, comercial y gastronómica, con mucha vida nocturna.

     

Se niveló la banqueta y se retoma mosaico de pasta Guadalajara, tipo tablero de ajedrez; se arreglaron los jardines cuidando los árboles existentes, reubicando algunos y se forja una jardinera exterior para que la casa contribuya de manera agradable y humana hacia la calle. Se entrega un jardín a la ciudad, la idea es que ésta intervención fuera una aportación para ir tejiendo y sumando esfuerzos para recuperar ésta zona y que se extienda el movimiento para hacer ciudad.

     

Al caminar por la casa es innegable que los ejes de composición estaban muy bien cuidados, los arcos y los marcos de las ventanas tienen mucho que ver con el paseo interior, es interesante ver como un pequeño vestíbulo recibe al visitante y se relaciona con el espacio de la sala que es un lugar para la charla, un espacio cerrado muy bien logrado que se abre en línea con un marco hacia el comedor que inscribe uno más pequeño hacia el patio de atrás, los cuales acusan la sensación de profundidad. Al regreso, se observa como los arcos aunque están puestos fuera de eje simétrico, se envuelven uno sobre otro logrando siempre ese equilibrio en el recorrido.

     

Al analizar y revisar con cuidado la casa nos dimos cuenta que tenía algunas intervenciones en la cocina, la chimenea y algunas ventanas de madera aparentemente colocadas en los años 70. Todo esto se retiró, se dejó el cascarón y se volvió a intervenir teniendo en cuenta que la expresión del espacio fuera siempre primordial. Se conservó la estancia tal como era, y se recuperó la chimenea recubriéndola de concreto aparente para hacer un contraste de lo antiguo con lo nuevo.

     

Decidimos tirar algunos cerramientos para dar amplitud en algunas zonas; se derribaron dos muros interiores que no eran parte del proyecto original para hacer un espacio grande integrando la cocina que abre hacia el patio trasero con un área de estar que voltea hacia el patio lateral. Se quitó la ventanería de madera debido a su mal funcionamiento pero se buscó conservar los rasgos en las proporciones de los vanos, una proporción muy humana. Se propusieron ventanas solo de cristal para que no compitieran con la casa y se hizo una doble fachada hacia el exterior para que éstas se pudieran esconder sin llamar la atención.

     

El patio de atrás tenía un cuerpo muy ajeno a la casa, se limpió y se recubrió de cristal para que se sintiera como la parte nueva, nuevamente creando un contraste de la parte intervenida contra la parte vieja. Aquí se colocó un baño dado que el usuario sería una persona soltera entonces podría perfectamente ser un baño abierto con el sentido de pertenencia hacia el exterior y se hizo una fuente muy sencilla con un espejo de agua desde la recámara y se humanizó de una manera muy agradable el patio. En la colindancia vecina se realizó un muro verde.

     

En el segundo nivel se encuentra la recámara de visitas y un baño completo. Al subir, nos encontramos con una maravillosa azotea pero en muy mal estado y tratamos de recuperarla. Se puso una cubierta de acero muy ligera para no competir con los rasgos de la casa pero a la vez se sintiera nueva. Se colocó un deck que contiene un área de bar, comedor y estar,  rodeado de una pequeña capa vegetal, y logramos un espacio muy interesante para explotar las bondades del segundo nivel. El trazo de la azotea se trabajó como si fuera un lienzo, colocando muros y vegetación donde el paisaje lo pedía y dejando ver aquello que consideramos importante, se dirigieron las visuales utilizando el nexo con la calle, una zona muy arbolada.

     

Los materiales que se utilizaron son muy respetuosos con los materiales originales, cantera gris, madera de tzalam en el interior e IPE en el exterior y recinto negro en el patio. La vegetación juega un papel primordial en la casa.